domingo

Buena Suerte. Sobre la naturaleza y la esperanza


Buena Suerte es una novela de corte intimista que narra la historia de dos hermanos, que se ven obligados a cambiar de vida por una serie de circunstancias familiares. La novela está marcada por el sufrimiento, pero es un dolor interior sereno que ayuda a madurar los protagonistas, y sobre todo que ayuda a entender el papel esencial del amor y de cada uno de los personajes. Buena Suerte presenta una historia tan real y tan cercana que podría pensarse en que Baldacci nos cuenta entre las líneas su vida e infancia.Pocos escritores saben transmitir el olor de la tierra salvaje, el aire de la cúspide de las colinas, el sol tras las cimas más altas y el sonido de la inquietud de las montañas. Baldacci es en esta novela una especie de Robert Redford en el cine; Ambos se creen deudores con la naturaleza y deben saldar esa deuda. Ambos, como tantos otros, aman sus montañas, sus fincas, sus tierras, sus soles… son sus lugares más preciados, el locus amoenus de la literatura española. Y por ello, antes o después, se han sentido en la obligación de crear una obra en la que no solo hablan los personajes, sino también la naturaleza envolvente. La vida se ve distinta y es distinta desde las montañas más altas y los valles más profundas. Lo único que importante es sobrevivir, y aún así, alejado de las mil cosas imprescindibles para todo ciudadano, el montañés vive sin nada; y sin nada es más feliz que cualquiera. Si todos hubiésemos tenido la oportunidad, alguna vez, de vivir allí, esa vida dura y árida, pero a la vez tan plena y realizante. En la naturaleza se observa la grandiosidad del mundo, se palpa el poder del hombre, se entiende el alma, la vida cobra sentido y sobre todo, se adquiere esa paz, calma y quietud que refleja en todo el universo. Ojalá todos aprendamos a contemplar la naturaleza, como lo hace Louisa, como lo hace Lou; y así aprendamos lo que ellas: ser felices.También quería hablar de esperanza, ya que si hay algo que se aprende en este novela es que siempre hay lugar para la esperanza. Se dice que la esperanza es lo último que se pierde ¡y la perdemos tantas veces! Que bonito es el ejemplo de Cotton y los demás. Siempre cabe esperar algo. Siempre. Incluso cuando todo indica que no hay lugar para la esperanza, cuando no existe ningún indicio favorable, cuando la nada acecha sobre nuestro espiritu, cuando no queda ninguna gota de sentimiento. Siempre, incluso cuando todo esto pase, siempre quedará nuestra esperanza. Y quizás esa pequeña chispa de luz en la oscuridad, es la que hace que el destino cambie, porque todavía queda un remanso de luz que espera.

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